domingo, 3 de mayo de 2015

Y yo me pregunto... ¿cuál es el objetivo de un taller?

Cuando por casualidad me encontré impartiendo mi primer taller para niños, contaba
con mi entusiasmo y mi intuición para que las cosas salieran bien. Poco a poco entendí que,
aunque son dos cualidades necesarias, hay que aliñarlas con conocimientos y herramientas que con el paso del tiempo voy tratando de adquirir con mayor o menor fortuna.


Si bien suelo marcarme como objetivo principal que los niños lo pasen bien, también procuro
tener en cuenta otros objetivos, quizás no tan evidentes, pero sí en muchas ocasiones
igual de importantes.


Marco unas pautas mínimas, que sirvan como detonante de la actividad, y a partir de ahí
dejo que las cosas fluyan por el cauce que los niños vayan marcando. Normalmente eso
es algo que no les cuesta nada y que provoca resultados tan artísticos como sorprendentes.


Este post está dedicado al taller que realicé hoy en Vilustrado, durante la Feria del libro
de Valladolid, en el que planteé a los niños el supuesto problema de haber olvidado
los pinceles... Rápidamente varios niños sugirieron pintar con los dedos.
¡Estupendo, así lo haremos!
Qué bonito es consensuar soluciones y qué importante será para la vida después...



A partir de aquí quería que cada niño con su vaso de color, pintase lo más bonito que supiera
en su cartulina. Al cabo de dos minutos, cada uno abandonaría su cartulina, para pasar
a pintar sobre la cartulina del niño de su izquierda, interviniendo en la nueva obra y fiándose
además de que el niño que acaba de llegar a la obra que él comenzó, va a respetar
su trabajo e incluso lo va a mejorar.


Al final, cuando cada niño regrese a su cartulina inicial, habrían pasado
todos los demás por ella, y sería una obra en la que habrían participado
todos sus compañeros de taller.


A veces puede resultar conflictivo compartir una hoja de papel, dejar que otro pinte
sobre ella, confiar en que no te lo estropeará, encontrarte con una cartulina en blanco
y con otras 20 cartulinas empezadas y saberlas continuar... eran muchos retos diferentes
a los que se enfrentaron hoy...


Cuando se terminaba la pintura del bote de color, muchos decidieron quitar pintura
para pintar, tan paradójica como excelente esta decisión...



Otros optaron por usar el lápiz como espátula para extender la pintura...


Los resultados: artísticos y sorprendentes a partes iguales.


Pese a las dificultades que este taller podría suponer, todos los artistas que hoy pasaron
por la Feria hicieron un gran trabajo, no solo en lo artístico, sino también como personas,
sí, pequeñitas, ¡pero qué grandes! ¡Muchas gracias por venir!


Como guiño final, ya que se habían manchado hasta los codos (no es una forma de hablar)
les propuse limpiarse en el profesor... ¡no les supuso ningún reparo!



Sólo me queda por decir gracias a Vilustrado por contar conmigo cada año, y a Primo por su ayuda en este taller y sacar además tiempo para hacer todas estas fotos!